VanesaK me recomendó hace poco mas de un mes el libro Lucky Or Smart de Bo Peabody, para quienes no lo conozcan este muchacho creo mas 6 empresas en diferentes industrias pero el caso más relevante fue Tripod.com uno de los sitios mas exitosos de la burbuja de Internet, el cual fue vendido a Lycos en mas de 58 Millones de u$s con prácticamente ningún tipo de ingreso mensual…si, si…esas cosas pasaron, aunque queramos olvidar :p
Bo se pregunta en el libro si lo que le paso a el fue suerte o fue inteligente para ver un negocio millonario detrás de lo que estaba haciendo. La respuesta que encuentra es fabulosa:
“Fui lo suficientemente inteligente para darme cuenta que estaba teniendo suerte”
Realmente les recomiendo muchísimo este libro a cualquier emprendedor que se sienta que no esta especializado en nada pero que es capaz de lograr cosas donde gente con mucha mas preparación no puede.
Otra definición parte del libro que me gusto mucho es la definición de Emprendedor, que dice así (traducción mía):
[...]Los emprendedores son estudiantes de clase B. No hay una cosa en la que sean especialistas. Pero pueden hacer muchas cosas lo suficientemente bien. [...] Son muy buenos para empezar cosas pero no para administrarlas, es para eso que necesitan excelentes estudiantes de clase A (Gerentes) que puedan llevar sus ideas a cabo.[...]
Obviamente hay excepciones a esto y en el libro se encarga de aclararlo como es el caso de Bill Gates por ejemplo que fundó Microsoft y lo administró hasta convertirlo en una de las empresas mas grandes del mundo…pero bueno los casos como este son contados…
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Si bien no íbamos a publicar nada hasta la semana que viene, Pablo nos descubrió y nos mandó al frente :p, demás esta decir que nos voten!!
Desde hace poco más de un mes estamos trabajando junto con Vanesa, Mariano y Juan Pablo en un evento para juntar a los 4 jugadores más importantes de una startup de Internet:
Emprendedores
Inversores
Desarrolladores
Diseñadores
Bajo este concepto nace la idea de StartMeUp Argentina y con la idea original de Juan Pablo se fue formando el Team al que también participan como colaboradores Gastón y Mariano R.
Por ahora vayan agendando el 25 de Marzo en PallermoValley y prepárense para un evento que va a marcar el comienzo de una nueva etapa en la industria de Internet de Argentina!
Se viene StartMeUp!!
En pocos días mas novedades…stay tuned ;)
Lo comentaron:
Pablo Tossi – Lanzamiento StartMeUp Argentina
Sae91 – StartMeUp Argentina
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Hoy estuve un rato en el primer encuentro de Palermo Valley, fue impresionante ver la cantidad de gente que se acerco en una convocatoria por medio de Blogs y Twitter. El bar donde nos juntamos quedo completamente desbordado ya que como mucho entraban 25 personas sentadas y fueron más de 70!!!!
Vanesa y Santiago que no se esperaban esta repercusión! Felicitaciones a ambos por la idea y el empuje para hacerlo!
Solo les digo que esto recién empieza, estoy en la organización de 2 eventos para los próximos meses que van a seguir moviendo el Palermo Valley (es un estado mental, Santi Siri Dixit) de Argentina! Uno de esos eventos es el 2do BarCamp Buenos Aires para el cual vamos a estar convocando colaboradores en los próximos días…el otro evento aun no puedo dar detalles pero ya con el grupo de organizadores y colaboradores no cabe duda de que va a ser un éxito!
Es increible como crece la lista de proyectos de emprendedores argentinos!
Que se repita y pronto!
ACTUALIZACION:
Algunas fotos del encuentro
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Ayer almorzando con Mariano surgió una charla interesante sobre las relaciones humanas, sobre como nos ven los demás, lo que realmente transmitimos con nuestras palabras, gestos, etc… esto me hizo acordar a un curso que hice el año pasado en Dale Carnegie Training sobre Relaciones Humanas y Comunicación Eficaz.
Dale Carnegie fue uno de los pioneros en cursos de Oratoria y elaboró un método de educación para poder desarrollar todo el potencial de las personas básicamente reforzando puntos claves en la personalidad de cada persona. La clave de el éxito de estos cursos es romper con paradigmas y modelos mentales que fuimos incorporando a lo largo de nuestras vidas.
El entrenamiento se basa en desarrollar 5 propulsoras de éxito:
- Desarrollar Mayor Auto-Confianza
- Fortalecer las Habilidades Interpersonales
- Mejorar las Habilidades de Comunicación
- Desarrollar Habilidades de Liderazgo
- Mejorar Nuestra Actitud
En mi caso el curso (o entrenamiento) fue muy útil para encarar mi nueva vida como emprendedor ya que gran parte de esa vida depende muchísimo de las relaciones que uno va forjando.
Lo anterior fue una introducción para hablar sobre los principios que aprendí en el curso. Estos principios tienen como objetivo mejorar nuestras relaciones y generar lazos de confianza con la gente que nos interesa.
Principios para tratar con los demás:
- No critique, no condene, ni se queje.
- Demuestre aprecio honrado y sincero.
- Despierte en los demás un deseo vehemente.
En este post voy a hablar sobre el primer principio y voy a seguir con los otros 2 en futuros posts.
No critique, no condene ni se queje
Criticar a nuestros colaboradores, amigos, etc… no solo daña la imagen de la persona, sino que pone una marca negativa en nuestra imagen.
Cuantas veces nos pasa que alguien nos viene a hablar mal sobre otra persona? Muy seguido no? Cuantas veces nosotros mismos lo hemos hecho…
Como explica Dale Carnegie:
La crítica es inútil porque pone a la otra persona a la defensiva y por lo común hace que trate de justificarse. La crítica es peligrosa porque lastima el orgullo, tan precioso de la persona, hiere su sentido de la importancia y despierta su resentimiento.
En mil páginas de la historia se encuentran ejemplos de la inutilidad de la critica por ejemplo la famosa disputa de Theodere Rooselvelt y el presidente Taft y dividió al partido republicano. Otro ejemplo es el de Lincoln quien criticaba duramente a las personas al principio de ejercer las leyes tal es el caso de que se burló de un político irlandés, este hirvió de indignación y lo reto a un duelo pero los padrinos lo impidieron. Lincoln aprendió esa lección de no criticar y después dijo “No los censuréis son tal como seriamos nosotros en circunstancias similares”.
Cuando tratamos a la gente debemos recordar que no tratamos con criaturas lógicas, tratamos con criaturas emotivas, criaturas erizadas de prejuicios e impulsadas por el orgullo y la vanidad.
En lugar de censurar a la gente, tratemos de comprenderla, tratemos de imaginarnos porque lo hacen. Es mucho mas provechoso el interesarse que la critica y de ellos surge la simpatía, la tolerancia y la bondad.
Antes de criticar o condenar o quejarse recuerden que con eso estamos construyendo o destruyendo la imagen que tienen los demás sobre uno mismo y es MUY difícil revertirla.
Les dejo un texto que resume perfecto este principio:
Escucha, hijo: voy a decir esto mientras duermes, una manecita metida bajo la mejilla y los rubios rizos pegados a tu frente humedecida. He entrado solo en tu cuarto. Hace unos minutos, mientras leía mi diario en la biblioteca, sentí una ola de remordimiento que me ahogaba. Culpable, vine junto a tu cama.
Esto es lo que pensaba hijo: me enojé contigo. Te regañé cuando te vestías para ir a la escuela, porque apenas te mojaste la cara con una toalla. te regañé porque no te limpiaste los zapatos. Te grité porque dejaste caer algo al suelo.
Durante el desayuno te regañé también. Volcaste las cosas. Tragaste la comida sin cuidado. Pusiste los codos sobre la mesa. Untaste demasiado el pan con mantequilla. Y cuando te ibas a jugar y yo salía a tomar el tren, te volviste y me saludaste con la mano y dijiste: “¡Adiós, papito!”, y yo fruncí el ceño y te respondí: “¡Ten erguidos esos hombros!”
Al caer la tarde todo empezó de nuevo. Al acercarme a casa te vi, de rodillas, jugando en la calle. Tenías agujeros en los calcetines. Te humillé ante tus amiguitos al hacerte marchar a casa delante de mí. Los calcetines son caros, y si tuvieras que comprarlos tú, serías más cuidadoso. Pensar, hijo, que un padre diga eso.
¿Recuerdas, más tarde, cuando yo leía en la biblioteca y entraste tímidamente, con una mirada de perseguido? Cuando levanté la vista del diario, impaciente por la interrupción, vacilaste en la puerta. “¿Qué quieres ahora?”, te dije bruscamente. Nada respondiste. Pero te lanzaste en tempestuosa carrera y me echaste los brazos al cuello y me besaste, y tus bracitos me apretaron con un cariño que Dios había hecho florecer en tu corazón y que ni aun el descuido ajeno puede agostar. Y luego te fuiste a dormir, con breves pasitos ruidosos por la escalera.
Bien, hijo; poco después fue cuando se me cayó el diario de las manos y entró en mí un terrible temor. ¿Qué estaba haciendo de mí la costumbre? La costumbre de encontrar defectos, de reprender; esta era mi recompensa a ti por ser un niño. No era que yo no te amara; era que esperaba demasiado de ti. Te medía según la vara de mis años maduros.
Y hay tanto de bueno y de bello y de recto en tu carácter. Ese corazoncito tuyo es grande como el sol que nace entre las colinas. Así lo demostraste con tu espontáneo impulso de correr a besarme esta noche. Nada más que eso importa esta noche, hijo. He llegado hasta tu camita en la oscuridad, y me he arrodillado, lleno de vergüenza.
Es una pobre expiación; sé que no comprenderías estas cosas si te las dijera cuando estás despierto. Pero mañana seré un verdadero papito. Seré tu compañero, y sufriré cuando sufras, y reiré cuando rías. Me morderé la lengua cuando esté por pronunciar palabras impacientes. No haré más que decirme, como si fuera un ritual: “No es más que un niño, un niño pequeñito”.
Temo haberte imaginado hombre. Pero al verte ahora, hijo, acurrucado, fatigado en tu camita, veo que eres un bebé todavía. Ayer estabas en los brazos de tu madre, con la cabeza en su hombro. He pedido demasiado, demasiado.
W. Livingston Larned.
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