Archive for the ‘Relaciones’ Category

La forma en que vemos el problema, es el problema

Posted on the agosto 30th, 2008 under Relaciones,Superación Personal by

Leyendo esta frase de Stephen Covey recordé esta otra de Albert Einstein que dice «No podemos resolver los problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando se crearon»

A lo largo de mi vida profesional me ha pasado mucho de perder horas tratando de resolver un problema y cuanto más intentaba mas lejos me encontraba de la solución. Hasta que quizás me iba a almorzar o a alguna reunión que me sacaba por completo del tema en cuestión y así como por arte de magia la solución venia a mi cabeza. Definitivamente ya no estaba en el mismo nivel de pensamiento y eso permitía a mi cabeza intentar otros caminos posibles para llegar a la solución.

Hoy luego de muchos años de dolores de cabeza, frustraciones etc, etc, etc… Logré manejar estas situaciones saliendo de mi zona cómoda e intentando encarar el problema desde otra ángulo, sin permitir que el árbol me tape el bosque. Soy de los que piensan que TODO se puede mejorar sin importar lo perfecto que parezca, creo que esa base de pensamiento me hace ser muy crítico y me ayuda a explorar diferentes formas de ver las cosas y de esa forma encontrar la solución a los problemas. Pero debo esta forma de pensar/actuar a haber trabajado casi 14 años en IT (Information Technology) donde el resolver problemas es moneda corriente.

Ahora todo lo que comenté antes es muy simple y fácil cuando el problema no involucra otro ser humano… Ahí entramos en otro terreno…

“El único medio para salir ganando de una discusión es evitándola”

Nadie gana una discusión desde el punto de vista de las , ya que el que “gana” lo hace sentir un perdedor al otro y resiente la relación por lo cual en realidad se pierde. Por eso la mejor forma de ganar una discusión es no teniéndola.

Cuando se trata problemas o conflictos con otras , es donde más se aplica la frase del título de este post. Siempre que hay un conflicto o problema entre 2 o más es debido a que hay una diferencia de opiniones, el problema verdadero es que no nos detenemos a pensar que lo lleva al otro a pensar distinto y lo único que nos interesa es ganar la discusión e imponernos.

Recuerdo el caso de un gerente de tecnología de una gran empresa de correo privado que tenía a mi cargo cuando trabajaba en Telefónica, esta persona era el tipo mas conflictivo que me había tocado tratar. En cierta ocasión yo estaba intentando hacerle entender que las cosas no eran como el pensaba desde una postura INFLEXIBLE de mi parte, la conversación termino con un insulto de su parte y un corte de teléfono de la mía. A las pocas horas el director de sistemas de esa empresa estaba hablando con el gerente gral. de Telefonica y en pocos minutos me encontraba sentado con mi gerente redactando un informe de varias páginas explicando lo que no había logrado explicar al gerente de tecnología de dicha empresa en aquella acalorada conversación telefónica.

Conclusión: gane la discusión porque el informe fue contundente pero perdí en la relación con el cliente, dañe mi imágen ante el Gerente Gral. ya que no supe manejar la situación, etc.

Ese día aprendí muchísimo, y a partir de entonces comencé a encarar los conflictos de una forma muy diferente. El primer cambio fue escuchar más a esta persona y entender cuales eran sus problemas no solo laborales sino personales, ahí me entere su frustraciones porque ganaba poco, no le daban el lugar que se merecía, tenía problemas serios con la gerencia de sistemas, etc…en fin, me puse en sus zapatos. A partir de estas charlas me di cuenta que tenía que ser su aliado, yo estaba para solucionarle los problemas, no crearle nuevos. Demás esta decir que la relación con este cliente cambió enormemente e incluso hace poco recibí una recomendación en linkedin de uno de los empleados de esta empresa sobre mi labor desempeñada en ese entonces.

La próxima vez que tengan un problema o discusión tómense unos segundos para ver la situación desde otra perspectiva y les aseguro que van a ganar mucho más de lo que se imaginan.

Publicado desde mi BlackBerry

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Seis maneras de agradar a los demás

Posted on the marzo 24th, 2008 under Relaciones,Superación Personal by

Liderazgo

Siguiendo con el resumen que vengo haciendo del de Dale , “Como ganar e Influir sobre las ” voy a comenzar con la segunda parte del libro en la cual se explican varias técnicas o métodos sobre como agradar a la gente.

Piensen por un instante en aquellas personas que admiran por la facilidad que tienen de caerle bien a todo el mundo y como logran conquistar a su auditorio o a la gente que la rodea, algunos ya son así de forma natural pero muchos otros tuvieron que desarrollar esas habilidades y eso es lo que vamos a ver, como adquirir habilidades para agradar a los demás:

REGLA 1

Interésese sinceramente por los demás.

REGLA 2

Sonría.

REGLA 3

Recuerde que para toda persona, su nombre es el sonido más dulce e importante en cualquier idioma.

REGLA 4

Sea un buen oyente. Anime a los demás a que hablen de sí mismos.

REGLA 5

Hable siempre de lo que interese a los demás.

REGLA 6

Haga que la otra persona se sienta importante y hágalo sinceramente.

En futuros posts voy a ir resumiendo cada una de las reglas, aunque la mayoría son obvias, es increíble pero a todos nos cuesta llevarlas a cabo. Lo sorprendente es que cuando aplicamos estas reglas de forma constante y sincera, las mejoran instantáneamente en algunos casos.

Los invito a discutir estas reglas ;)

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Demuestre aprecio honrado y sincero

Posted on the enero 24th, 2008 under Emprendedores,Relaciones,Superación Personal by

Siguiendo con el post anterior sobre los principios para tratar con los demás:

  1. No critique, no condene, ni se queje.
  2. Demuestre honrado y sincero.
  3. Despierte en los demás un deseo vehemente.

Solo hay una forma de conseguir que alguien haga algo, y es lograr que esa persona quiera hacerlo, pero para lograr eso esa persona debe obtener algún beneficio propio.

“Todo lo que usted y yo hacemos surge de dos motivos: el impulso sexual y el deseo de ser grande”: Sigmund Freud.

“El impulso más profundo de la naturaleza humana es el deseo de ser importante”: John Dewey.

Cada vez que logramos algo tratamos de obtener reconocimiento de los demás, ya sea de un jefe, amigo, esposa/o, etc…es parte de la naturaleza humana, pero la mayoría de las veces somos ciegos ante los logros de los demás.

En mis años como empleado tuve la suerte de tener jefes que conocían esta regla y cada vez que recibía un reconocimiento mi rendimiento posterior era muy superior porque necesitaba mantener esa reputación, era algo instintivo.

Hace poco me paso con mi hija de 5 años que esta aprendiendo a leer (me quedo tarado cada vez que la veo sentada en el sillón con un librito en las manos) y le dije lo mucho que me gustaba verla leer a lo cual se le lleno la cara de una sonrisa enorme y se le inflo el pecho de emoción por un simple comentario (simple para mi) que yo le hice… Esto me hizo recordar rápidamente este principio…

OJO!!! No hay que confundir el halagar a alguien con la adulación, por eso lo de “honrado y sincero” ya que cuando uno no es sincero se nota y puede dañar mucho tanto la reputación de uno mismo como el ego de la otra persona.

Paul Harvey, en una de sus transmisiones radiales, El Resto de la Historia, cuenta cómo una apreciación
sincera puede cambiar la vida de una persona. Contó que años atrás un maestro de Detroit le pidió a Stevie
Morris que lo ayudara a encontrar un ratoncito que se había escapado en el aula de clases. El maestro
apreciaba el hecho de que la naturaleza le había dado a Stevie algo que ningún otro alumno tenía. La
naturaleza le había dado a Stevie un notable par de oídos, para compensar la ceguera de sus ojos. Pero ésta
fue la primera ocasión en que Stevie sintió que se apreciaba la fineza de su oído. Ahora, años después, dice
que ese acto de aprecio fue el comienzo de una nueva vida. Desde aquel entonces desarrolló su don del oído
hasta volverse, bajo el nombre artístico de Stevie Wonder, uno de los grandes músicos populares de la década
de 1970.

Pongan en practica este principio cada día de sus vidas, si tienen empleados que merecen una aprobación, si están casados, con sus , con sus hijos, etc…

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No critique, no condene ni se queje

Posted on the enero 22nd, 2008 under Emprendedores,Relaciones,Superación Personal by

Ayer almorzando con Mariano surgió una charla interesante sobre las humanas, sobre como nos ven los demás, lo que realmente transmitimos con nuestras palabras, gestos, etc… esto me hizo acordar a un que hice el año pasado en Dale Carnegie Training sobre y .

fue uno de los pioneros en cursos de y elaboró un método de educación para poder desarrollar todo el potencial de las básicamente reforzando puntos claves en la personalidad de cada persona. La clave de el éxito de estos cursos es romper con paradigmas y modelos mentales que fuimos incorporando a lo largo de nuestras vidas.

El se basa en desarrollar 5 propulsoras de éxito:

  1. Desarrollar Mayor Auto-Confianza
  2. Fortalecer las Habilidades Interpersonales
  3. Mejorar las Habilidades de Comunicación
  4. Desarrollar Habilidades de Liderazgo
  5. Mejorar Nuestra Actitud

En mi caso el curso (o entrenamiento) fue muy útil para encarar mi nueva vida como emprendedor ya que gran parte de esa vida depende muchísimo de las relaciones que uno va forjando.

Lo anterior fue una introducción para hablar sobre los principios que aprendí en el curso. Estos principios tienen como objetivo mejorar nuestras relaciones y generar lazos de confianza con la gente que nos interesa.

Principios para tratar con los demás:

  1. No critique, no condene, ni se queje.
  2. Demuestre honrado y sincero.
  3. Despierte en los demás un deseo vehemente.

En este post voy a hablar sobre el primer principio y voy a seguir con los otros 2 en futuros posts.

No critique, no condene ni se queje

Criticar a nuestros colaboradores, , etc… no solo daña la imagen de la persona, sino que pone una marca negativa en nuestra imagen.

Cuantas veces nos pasa que alguien nos viene a hablar mal sobre otra persona? Muy seguido no? Cuantas veces nosotros mismos lo hemos hecho…

Como explica Dale :

La crítica es inútil porque pone a la otra persona a la defensiva y por lo común hace que trate de justificarse. La crítica es peligrosa porque lastima el orgullo, tan precioso de la persona, hiere su sentido de la importancia y despierta su resentimiento.
En mil páginas de la historia se encuentran ejemplos de la inutilidad de la critica por ejemplo la famosa disputa de Theodere Rooselvelt y el presidente Taft y dividió al partido republicano. Otro ejemplo es el de Lincoln quien criticaba duramente a las personas al principio de ejercer las leyes tal es el caso de que se burló de un político irlandés, este hirvió de indignación y lo reto a un duelo pero los padrinos lo impidieron. Lincoln aprendió esa lección de no criticar y después dijo “No los censuréis son tal como seriamos nosotros en circunstancias similares”.
Cuando tratamos a la gente debemos recordar que no tratamos con criaturas lógicas, tratamos con criaturas emotivas, criaturas erizadas de prejuicios e impulsadas por el orgullo y la vanidad.
En lugar de censurar a la gente, tratemos de comprenderla, tratemos de imaginarnos porque lo hacen. Es mucho mas provechoso el interesarse que la critica y de ellos surge la simpatía, la tolerancia y la bondad.

Antes de criticar o condenar o quejarse recuerden que con eso estamos construyendo o destruyendo la imagen que tienen los demás sobre uno mismo y es MUY difícil revertirla.

Les dejo un texto que resume perfecto este principio:

Escucha, hijo: voy a decir esto mientras duermes, una manecita metida bajo la mejilla y los rubios rizos pegados a tu frente humedecida. He entrado solo en tu cuarto. Hace unos minutos, mientras leía mi diario en la biblioteca, sentí una ola de remordimiento que me ahogaba. Culpable, vine junto a tu cama.
Esto es lo que pensaba hijo: me enojé contigo. Te regañé cuando te vestías para ir a la escuela, porque apenas te mojaste la cara con una toalla. te regañé porque no te limpiaste los zapatos. Te grité porque dejaste caer algo al suelo.
Durante el desayuno te regañé también. Volcaste las cosas. Tragaste la comida sin cuidado. Pusiste los codos sobre la mesa. Untaste demasiado el pan con mantequilla. Y cuando te ibas a jugar y yo salía a tomar el tren, te volviste y me saludaste con la mano y dijiste: “¡Adiós, papito!”, y yo fruncí el ceño y te respondí: “¡Ten erguidos esos hombros!”
Al caer la tarde todo empezó de nuevo. Al acercarme a casa te vi, de rodillas, jugando en la calle. Tenías agujeros en los calcetines. Te humillé ante tus amiguitos al hacerte marchar a casa delante de mí. Los calcetines son caros, y si tuvieras que comprarlos tú, serías más cuidadoso. Pensar, hijo, que un padre diga eso.
¿Recuerdas, más tarde, cuando yo leía en la biblioteca y entraste tímidamente, con una mirada de perseguido? Cuando levanté la vista del diario, impaciente por la interrupción, vacilaste en la puerta. “¿Qué quieres ahora?”, te dije bruscamente. Nada respondiste. Pero te lanzaste en tempestuosa carrera y me echaste los brazos al cuello y me besaste, y tus bracitos me apretaron con un cariño que Dios había hecho florecer en tu corazón y que ni aun el descuido ajeno puede agostar. Y luego te fuiste a dormir, con breves pasitos ruidosos por la escalera.
Bien, hijo; poco después fue cuando se me cayó el diario de las manos y entró en mí un terrible temor. ¿Qué estaba haciendo de mí la costumbre? La costumbre de encontrar defectos, de reprender; esta era mi recompensa a ti por ser un niño. No era que yo no te amara; era que esperaba demasiado de ti. Te medía según la vara de mis años maduros.
Y hay tanto de bueno y de bello y de recto en tu carácter. Ese corazoncito tuyo es grande como el sol que nace entre las colinas. Así lo demostraste con tu espontáneo impulso de correr a besarme esta noche. Nada más que eso importa esta noche, hijo. He llegado hasta tu camita en la oscuridad, y me he arrodillado, lleno de vergüenza.
Es una pobre expiación; sé que no comprenderías estas cosas si te las dijera cuando estás despierto. Pero mañana seré un verdadero papito. Seré tu compañero, y sufriré cuando sufras, y reiré cuando rías. Me morderé la lengua cuando esté por pronunciar palabras impacientes. No haré más que decirme, como si fuera un ritual: “No es más que un niño, un niño pequeñito”.
Temo haberte imaginado hombre. Pero al verte ahora, hijo, acurrucado, fatigado en tu camita, veo que eres un bebé todavía. Ayer estabas en los brazos de tu madre, con la cabeza en su hombro. He pedido demasiado, demasiado.

W. Livingston Larned.

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Seamos conscientes

Posted on the septiembre 13th, 2007 under Relaciones,Superación Personal by

Michael de Telendro.com.es publicó una excelente reflexión a la que tituló “Encuentra tu camino, cuida tu rastro” en la que en pocas palabras habla de lo importante que es tener sobre cada paso que damos y como estos pueden influir para bien o mal sobre otras y sobre la impresión que dejamos en otros.

Hace un par de años en un me dijeron algo que me quedo grabado a fuego y que a partir de ese momento lo llevo conmigo todo el tiempo:

“Como personas tenemos el 100% del control de nuestras decisiones, ningún control de la circunstancias y ningún control de las consecuencias pero si podemos aumentar las posibilidades de que sean como queremos.”

Es decir, yo no puedo evitar no saber hablar en japones, eso es una circunstancia de la cual no tengo el control. Pero puedo decidir comenzar a estudiar japones, ahí si tengo el 100% del control, es una decisión que puedo tomar. Ahora si voy a terminar siendo un japones mas hablando su idioma o si van a pasar 10 años sin ningún avance, esto es algo que no puedo saberlo y no tengo ningún tipo de control, pero al menos tengo mas posibilidades de hablar en japones que si no hubiera estudiado nunca.

En definitiva, tengamos conciencia sobre cada decisión que tomamos, cada cosa que decimos porque la imagen que demos nos va a perseguir durante mucho tiempo.

 

huella

Todo, absolutamente todo lo que hagamos, digamos o mostremos tiene relación con como nos ve el resto de la gente.

Las personas tenemos, para lo que queremos, muy buena memoria. Da
igual que pasen los meses, los años, que aquella cosa que dijiste en el
2004 aún estará presente. Quizás no los detalles, pero tu nombre, tu
nick, tu web, quedó asociada para siempre con un mal o con un buen
rollito. Esa puñalada trapera, aquella discusión estúpida, aquel email
sin responder, ese insulto a destiempo, ese desprecio ignorante, un
comportamiento inadecuado… todo queda ahí, no para una persona, si no
para muchas.
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