Palermo Valley Night 3

Posted on the Mayo 4th, 2008 under Emprendedores, Eventos, Software by Ismael Briasco

Palermo Valley Night

El jueves 15 de Mayo se va a realizar Palermo Valley Night 3 en el Restobar “GODOY” en Godoy Cruz y Paraguay (ver mapa).

Palermo Valley Night es un encuentro que posibilita la interacción de todos los players de una industria de en Argentina en pleno desarrollo y expansión.

Si hay un requisito para ir a PVN es estar abiertos para el networking, conocer gente y pasar un buen rato.

Vayan al siguiente link para confirmar asistencia:

http://www.eventioz.com/events/palermovalley-night-3/registrations/new

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StartMeUp Argentina no se detiene!

Posted on the Abril 15th, 2008 under Emprendedores, Eventos by Ismael Briasco

Luego del éxito que fue el primer StartMeUp el 25 de Marzo pasado y después de mucho esfuerzo y dedicación ya estamos preparando el primer Mini StartMeUp para con proyectos en marcha. Se viene el Concurso de StartUps!

Para los que se anoten en el Showcase (recuerden que tienen que tener un proyecto) se realizará una capacitación para mejorar su elevator pitch y luego tendrán la oportunidad en el 2do mini encuentro de presentarlo ante un jurado de inversores de . Entre otros premios que estamos preparando, los ganadores van a poder participar de la competencia NAVES que es organizada por el IAE.

Apúrense a ingresar su proyecto en el Showcase! Los cupos son limitados!!

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Libro recomendado: Lucky or Smart?

Posted on the Marzo 5th, 2008 under Emprendedores by Ismael Briasco

image-thumb.pngVanesaK me recomendó hace poco mas de un mes el libro Lucky Or Smart de , para quienes no lo conozcan este muchacho creo mas 6 empresas en diferentes industrias pero el caso más relevante fue .com uno de los sitios mas exitosos de la burbuja de , el cual fue vendido a Lycos en mas de 58 Millones de u$s con prácticamente ningún tipo de ingreso mensual…si, si…esas cosas pasaron, aunque queramos olvidar :p

Bo se pregunta en el libro si lo que le paso a el fue suerte o fue inteligente para ver un negocio detrás de lo que estaba haciendo. La respuesta que encuentra es fabulosa:

“Fui lo suficientemente inteligente para darme cuenta que estaba teniendo suerte”

Realmente les recomiendo muchísimo este libro a cualquier emprendedor que se sienta que no esta especializado en nada pero que es capaz de lograr cosas donde gente con mucha mas preparación no puede.

Otra definición parte del libro que me gusto mucho es la definición de Emprendedor, que dice así (traducción mía):

[...]Los son estudiantes de clase B. No hay una cosa en la que sean especialistas. Pero pueden hacer muchas cosas lo suficientemente bien. [...] Son muy buenos para empezar cosas pero no para administrarlas, es para eso que necesitan excelentes estudiantes de clase A (Gerentes) que puedan llevar sus ideas a cabo.[...]

Obviamente hay excepciones a esto y en el libro se encarga de aclararlo como es el caso de Bill Gates por ejemplo que fundó Microsoft y lo administró hasta convertirlo en una de las empresas mas grandes del mundo…pero bueno los casos como este son contados…

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Demuestre aprecio honrado y sincero

Posted on the Enero 24th, 2008 under Emprendedores, Relaciones, Superación Personal by Ismael Briasco

Siguiendo con el post anterior sobre los principios para tratar con los demás:

  1. No critique, no condene, ni se queje.
  2. Demuestre honrado y sincero.
  3. Despierte en los demás un deseo vehemente.

Solo hay una forma de conseguir que alguien haga algo, y es lograr que esa persona quiera hacerlo, pero para lograr eso esa persona debe obtener algún beneficio propio.

“Todo lo que usted y yo hacemos surge de dos motivos: el impulso sexual y el deseo de ser grande”: Sigmund Freud.

“El impulso más profundo de la naturaleza humana es el deseo de ser importante”: John Dewey.

Cada vez que logramos algo tratamos de obtener reconocimiento de los demás, ya sea de un jefe, amigo, esposa/o, etc…es parte de la naturaleza humana, pero la mayoría de las veces somos ciegos ante los logros de los demás.

En mis años como empleado tuve la suerte de tener jefes que conocían esta regla y cada vez que recibía un reconocimiento mi rendimiento posterior era muy superior porque necesitaba mantener esa reputación, era algo instintivo.

Hace poco me paso con mi hija de 5 años que esta aprendiendo a leer (me quedo tarado cada vez que la veo sentada en el sillón con un librito en las manos) y le dije lo mucho que me gustaba verla leer a lo cual se le lleno la cara de una sonrisa enorme y se le inflo el pecho de emoción por un simple comentario (simple para mi) que yo le hice… Esto me hizo recordar rápidamente este principio…

OJO!!! No hay que confundir el halagar a alguien con la adulación, por eso lo de “honrado y sincero” ya que cuando uno no es sincero se nota y puede dañar mucho tanto la reputación de uno mismo como el ego de la otra persona.

Paul Harvey, en una de sus transmisiones radiales, El Resto de la Historia, cuenta cómo una apreciación
sincera puede cambiar la vida de una persona. Contó que años atrás un maestro de Detroit le pidió a Stevie
Morris que lo ayudara a encontrar un ratoncito que se había escapado en el aula de clases. El maestro
apreciaba el hecho de que la naturaleza le había dado a Stevie algo que ningún otro alumno tenía. La
naturaleza le había dado a Stevie un notable par de oídos, para compensar la ceguera de sus ojos. Pero ésta
fue la primera ocasión en que Stevie sintió que se apreciaba la fineza de su oído. Ahora, años después, dice
que ese acto de fue el comienzo de una nueva vida. Desde aquel entonces desarrolló su don del oído
hasta volverse, bajo el nombre artístico de Stevie Wonder, uno de los grandes músicos populares de la década
de 1970.

Pongan en practica este principio cada día de sus vidas, si tienen empleados que merecen una aprobación, si están casados, con sus , con sus hijos, etc…

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No critique, no condene ni se queje

Posted on the Enero 22nd, 2008 under Emprendedores, Relaciones, Superación Personal by Ismael Briasco

Ayer almorzando con Mariano surgió una charla interesante sobre las relaciones humanas, sobre como nos ven los demás, lo que realmente transmitimos con nuestras palabras, gestos, etc… esto me hizo acordar a un que hice el año pasado en Dale Carnegie Training sobre y .

fue uno de los pioneros en cursos de y elaboró un método de educación para poder desarrollar todo el potencial de las básicamente reforzando puntos claves en la personalidad de cada persona. La clave de el éxito de estos cursos es romper con paradigmas y modelos mentales que fuimos incorporando a lo largo de nuestras vidas.

El se basa en desarrollar 5 propulsoras de éxito:

  1. Desarrollar Mayor Auto-Confianza
  2. Fortalecer las Habilidades Interpersonales
  3. Mejorar las Habilidades de Comunicación
  4. Desarrollar Habilidades de Liderazgo
  5. Mejorar Nuestra Actitud

En mi caso el (o ) fue muy útil para encarar mi nueva vida como emprendedor ya que gran parte de esa vida depende muchísimo de las relaciones que uno va forjando.

Lo anterior fue una introducción para hablar sobre los principios que aprendí en el . Estos principios tienen como objetivo mejorar nuestras relaciones y generar lazos de confianza con la gente que nos interesa.

Principios para tratar con los demás:

  1. No critique, no condene, ni se queje.
  2. Demuestre honrado y sincero.
  3. Despierte en los demás un deseo vehemente.

En este post voy a hablar sobre el primer principio y voy a seguir con los otros 2 en futuros posts.

No critique, no condene ni se queje

Criticar a nuestros colaboradores, , etc… no solo daña la imagen de la persona, sino que pone una marca negativa en nuestra imagen.

Cuantas veces nos pasa que alguien nos viene a hablar mal sobre otra persona? Muy seguido no? Cuantas veces nosotros mismos lo hemos hecho…

Como explica :

La crítica es inútil porque pone a la otra persona a la defensiva y por lo común hace que trate de justificarse. La crítica es peligrosa porque lastima el orgullo, tan precioso de la persona, hiere su sentido de la importancia y despierta su resentimiento.
En mil páginas de la historia se encuentran ejemplos de la inutilidad de la critica por ejemplo la famosa disputa de Theodere Rooselvelt y el presidente Taft y dividió al partido republicano. Otro ejemplo es el de Lincoln quien criticaba duramente a las al principio de ejercer las leyes tal es el caso de que se burló de un político irlandés, este hirvió de indignación y lo reto a un duelo pero los padrinos lo impidieron. Lincoln aprendió esa lección de no criticar y después dijo “No los censuréis son tal como seriamos nosotros en circunstancias similares”.
Cuando tratamos a la gente debemos recordar que no tratamos con criaturas lógicas, tratamos con criaturas emotivas, criaturas erizadas de prejuicios e impulsadas por el orgullo y la vanidad.
En lugar de censurar a la gente, tratemos de comprenderla, tratemos de imaginarnos porque lo hacen. Es mucho mas provechoso el interesarse que la critica y de ellos surge la simpatía, la tolerancia y la bondad.

Antes de criticar o condenar o quejarse recuerden que con eso estamos construyendo o destruyendo la imagen que tienen los demás sobre uno mismo y es MUY difícil revertirla.

Les dejo un texto que resume perfecto este principio:

Escucha, hijo: voy a decir esto mientras duermes, una manecita metida bajo la mejilla y los rubios rizos pegados a tu frente humedecida. He entrado solo en tu cuarto. Hace unos minutos, mientras leía mi diario en la biblioteca, sentí una ola de remordimiento que me ahogaba. Culpable, vine junto a tu cama.
Esto es lo que pensaba hijo: me enojé contigo. Te regañé cuando te vestías para ir a la escuela, porque apenas te mojaste la cara con una toalla. te regañé porque no te limpiaste los zapatos. Te grité porque dejaste caer algo al suelo.
Durante el desayuno te regañé también. Volcaste las cosas. Tragaste la comida sin cuidado. Pusiste los codos sobre la mesa. Untaste demasiado el pan con mantequilla. Y cuando te ibas a jugar y yo salía a tomar el tren, te volviste y me saludaste con la mano y dijiste: “¡Adiós, papito!”, y yo fruncí el ceño y te respondí: “¡Ten erguidos esos hombros!”
Al caer la tarde todo empezó de nuevo. Al acercarme a casa te vi, de rodillas, jugando en la calle. Tenías agujeros en los calcetines. Te humillé ante tus amiguitos al hacerte marchar a casa delante de mí. Los calcetines son caros, y si tuvieras que comprarlos tú, serías más cuidadoso. Pensar, hijo, que un padre diga eso.
¿Recuerdas, más tarde, cuando yo leía en la biblioteca y entraste tímidamente, con una mirada de perseguido? Cuando levanté la vista del diario, impaciente por la interrupción, vacilaste en la puerta. “¿Qué quieres ahora?”, te dije bruscamente. Nada respondiste. Pero te lanzaste en tempestuosa carrera y me echaste los brazos al cuello y me besaste, y tus bracitos me apretaron con un cariño que Dios había hecho florecer en tu corazón y que ni aun el descuido ajeno puede agostar. Y luego te fuiste a dormir, con breves pasitos ruidosos por la escalera.
Bien, hijo; poco después fue cuando se me cayó el diario de las manos y entró en mí un terrible temor. ¿Qué estaba haciendo de mí la costumbre? La costumbre de encontrar defectos, de reprender; esta era mi recompensa a ti por ser un niño. No era que yo no te amara; era que esperaba demasiado de ti. Te medía según la vara de mis años maduros.
Y hay tanto de bueno y de bello y de recto en tu carácter. Ese corazoncito tuyo es grande como el sol que nace entre las colinas. Así lo demostraste con tu espontáneo impulso de correr a besarme esta noche. Nada más que eso importa esta noche, hijo. He llegado hasta tu camita en la oscuridad, y me he arrodillado, lleno de vergüenza.
Es una pobre expiación; sé que no comprenderías estas cosas si te las dijera cuando estás despierto. Pero mañana seré un verdadero papito. Seré tu compañero, y sufriré cuando sufras, y reiré cuando rías. Me morderé la lengua cuando esté por pronunciar palabras impacientes. No haré más que decirme, como si fuera un ritual: “No es más que un niño, un niño pequeñito”.
Temo haberte imaginado hombre. Pero al verte ahora, hijo, acurrucado, fatigado en tu camita, veo que eres un bebé todavía. Ayer estabas en los brazos de tu madre, con la cabeza en su hombro. He pedido demasiado, demasiado.

W. Livingston Larned.

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